Gozo: Presencia, Poder y Unción

7 de marzo de 2013

Débora y Jael dos mujeres valientes

Definitivamente Dios es Soberano, por lo cual para sus própositos utiliza a quienes se dispongan. Jehová es maravilloso, santo y justo. En su infinita sabiduría y omniciencia se manifiesta a través de personas que le aman y le temen, por lo tanto son personas obedientes.


Desde la caída del Hombre allá en Edén, el pueblo de Dios ha venido a través de diferentes procesos. Jehová ama a sus hijos e hijas, sin embargo permite que nuestra fe, nuestra fidelidad, nuestra integridad sea probada.

Los hijos y las hijas de Dios, su pueblo, en  muchísimas ocasiones  le ha vuelto y le da  la  espalda a Jehová, en desobediencia y rebelión, por lo cual él permite que el enemigo haga de las suyas porque nos ha dado libre albedrío y no nos obliga a amarle ni a servirle.

Por otra parte, mientras Dios va desarrollando el Plan  de rescate de la humanidad caída a través de Jesucristo, los hijos e hijas de Dios sufren diversos ataques por parte del mundo de las tinieblas, en el Antiguo Testamento podemos leer acerca de la Nación de Israel, como vivían en guerra, guerras físicas, tenían que pelear constantemente contra naciones y ejércitos, porque satanás odia al pueblo de Dios. 

Sin embargo, para los  gentiles que conformamos el Israel espiritual, nuestra guerra es espiritual, constante y es necesario depender completamente de Jehová, en el nombre de Jesús de Nazareth,  por medio de la sangre derramada en la cruz del Calvario, somos más que vencedores. Además tenemos, al Espíritu Santo de continuo, quien está haciendo una obra especial en cada hijo e hija de Dios, instaurando el diseño de Dios,  y llenándonos del poder necesario para pelear día a día.

Les invito a ver el siguiente video, para impregnarnos de esa unción de guerra, para posteriormente continuar desarrollando la temática.



Retomando la temática, después de escuchar esta canto de guerra,  ubicadas dentro de ese grupo de mujeres guerreras de Dios, del ejército del Dios viviente, guerreras de oración, mujeres que pelean valientemente  a su familia, a sus hijos, a sus esposos, a  sus seres queridos y asimismo a personas, almas que necesitan de nuestra intercesión, de ese guerrear continuo, así es como guerreamos en nuestros tiempos. Continuamente, oración, intercesión, ruegos, súplicas, con ayunos, perseverando de rodillas sin desmayar.




Por otra parte, deseo que conozcan a Débora una mujer del Antiguo Testamento, una mujer que al Altísimo le plació usar como un instrumento valioso. Reconocemos que Dios ha designado al varón como la autoridad espiritual sobre la mujer, sin embargo, vemos que Jehová es un Dios flexible en situaciones como ésta, donde la autoridad delegada de Dios vino a estar sobre Débora.

Asimismo, en la familia el varón es la autoridad delgada por Dios para ejercer el sacerdocio y ser el cabeza de la familia, pero cuando el varón es inconverso y no conoce ni está sujeto a Cristo, a la mujer le corresponde ejercer el sacerdocio espiritual en su familia mientras Dios hace la obra en ese hombre.






La mujer aún si el esposo es inconverso,  debe sujetarse hasta donde sea posible y no viole las leyes de Dios a  lo que su esposo requiera de ella. Si la mujer no respeta la autoridad delegada en su casa, estará bajo rebelión y desobediencia, lo cual abrirá puertas a Satanás para que opere en ella y en su familia, las oraciones de ella tendrán estorbo y no serán del agrado de Dios, asimismo no tendría protección para  guerrear espiritualmente ...  porque Dios odia a los rebeldes y desobedientes  debido a que están bajo dos  principios satánicos.






En el caso de las mujeres que tienen esposos inconversos, se supone que ellas llegaron a Cristo en esa condición, no debería haber entre las hijas del Dios viviente,  hijas que se enyuguen con las tinieblas. De lo contrario, cuando hay desobediencia y luego le piden perdón a Dios, por supuesto que son perdonadas pero pagan el precio, porque segarán de acuerdo a lo que siembren.

Por otra parte, si son mujeres solteras que viven con sus padres, igual deben respetar la autoridad delegada en su padre y madre, de lo contrario no pueden ser guerreras del  Dios viviente,  ni salir victoriosas porque Dios se aparta donde hay pecado y  el enemigo es el que opera en tales condiciones.

Débora  jueza de Israel y profetisa:





Les invito a examinar conmigo, una porción bíblica en la que nos daremos cuenta del contexto histórico del pueblo de Israel en la  época que  eran   gobernados por Jueces. Veremos como la gloria de Jehová se manifiesta en favor de su pueblo por medio de dos valientes mujeres.

Leamos en el Libro de Jueces 4: 1-24,  y escuchemos el audio:



                     
 4 Débora, profetisa, mujer de Lapidot, juzgaba a Israel en aquel tiempo;
 5 y se sentaba debajo de la palmera de Débora entre Ramá y Betel, en la región montañosa de Efraín; y los hijos de Israel subían a ella a pedir juicio.
 6 Y ella mandó llamar a Barac, hijo de Abinoam, de Cedes de Neftalí, y le dijo: Esto ha ordenado el SEÑOR, Dios de Israel: "Ve, marcha al monte Tabor y lleva contigo a diez mil hombres de los hijos de Neftalí y de los hijos de Zabulón.
 7 "Y yo atraeré hacia ti a Sísara, comandante del ejército de Jabín, con sus carros y sus muchas tropas al torrente Cisón, y lo entregaré en tus manos."
 8 Le respondió Barac: Si tú vas conmigo, yo iré; pero si no vas conmigo, no iré.
 9 Y ella dijo: Ciertamente iré contigo; sin embargo, el honor no será tuyo en la jornada que vas a emprender, porque el SEÑOR venderá a Sísara en manos de una mujer. Entonces Débora se levantó y fue con Barac a Cedes
. 10 Y Barac convocó a Zabulón y a Neftalí en Cedes, y subieron con él diez mil hombres; Débora también subió con él. 
11 Y Heber ceneo, se había separado de los ceneos, de los hijos de Hobab, suegro de Moisés, y había plantado su tienda en el valle de Zaanaim, que está junto a Cedes.

Avisaron a Sísara que Barac, hijo de Abinoam, había subido al monte Tabor.
13 Y juntó Sísara todos sus carros, novecientos carros de hierro, y a todo el pueblo que estaba con él, desde Haroset-goim hasta el torrente Cisón.
14 Entonces Débora dijo a Barac: ¡Levántate!, porque este es el día en que el SEÑOR ha entregado a Sísara en tus manos; he aquí, el SEÑOR ha salido delante de ti. Bajó, pues, Barac del monte Tabor seguido de diez mil hombres.
15 Y el SEÑOR derrotó a Sísara, con todos sus carros y todo su ejército, a filo de espada delante de Barac; y Sísara bajó de su carro, y huyó a pie.
16 Mas Barac persiguió los carros y el ejército hasta Haroset-goim, y todo el ejército de Sísara cayó a filo de espada; no quedó ni uno.

Jael sale al encuentro de Sísara:

17 Pero Sísara huyó a pie a la tienda de Jael, mujer de Heber ceneo; porque había paz entre Jabín, rey de Hazor, y la casa de Heber ceneo.
18Y Jael salió al encuentro de Sísara, y le dijo: Ven, señor mío, ven a mí; no temas. Y él fue hacia ella a la tienda, y ella le cubrió con una manta.
19 Y él le dijo: Te ruego que me des de beber un poco de agua, porque tengo sed. Y ella abrió un odre de leche y le dio de beber; entonces lo cubrió.
20 Entonces él le dijo: Ponte a la entrada de la tienda, y si alguien viene, y te pregunta, y te dice: "¿Hay alguien aquí?", tú responderás: "No."
21 Pero Jael, mujer de Heber, tomó una estaca de la tienda y tomando en la mano un martillo, se le acercó silenciosamente y le clavó la estaca en las sienes, la cual penetró en la tierra, pues él estaba profundamente dormido y agotado, y murió.






22 Y he aquí, cuando Barac perseguía a Sísara, Jael salió a su encuentro, y le dijo: Ven, y te mostraré al hombre que buscas. Y él entró con ella, y he aquí que Sísara yacía muerto con la estaca en la sien.
23 Así sometió Dios en aquel día a Jabín, rey de Canaán, delante de los hijos de Israel.
24 Y la mano de los hijos de Israel se hizo más y más dura sobre Jabín, rey de Canaán, hasta que lo destruyeron.



Cántico de Débora y Barac después de la victoria dada por Jehová:






Es maravilloso  darnos cuenta que,  el Padre y Eterno Jehová  usa vasijas que  dispuestas,  pero,  que además llenen los requisitos para ser designadas por él en  áreas especiales  del Reino de Dios.





El Dios todopoderoso, busca personas dispuestas, santas, en las que no moren los principios satánicos de rebelión y desobediencia, busca corazones íntegros de una sola pieza, personas en  temor piadoso, que no desean desagradar a Dios.

Jehová siempre desecha a los rebeldes y desobedientes, entonces esforcémonos por ser mujeres valientes como lo fue Débora quien recibió esa unción para gobernar a Israel.



























Libros de la Biblia consultados:

Jueces capítulos 4 y 5: